Investigación sobre cannabis
La exposición prenatal al THC se relaciona con problemas de atención en la infancia

La investigación sobre el cannabis durante el embarazo suele generar titulares que transmiten más certeza de la que respalda la evidencia. Para los padres, esto puede convertir un tema ya de por sí difícil en una disyuntiva entre alarmarse o quedarse tranquilos, con pocas indicaciones sobre lo que realmente midieron los investigadores.
Un nuevo estudio plantea una pregunta más útil: ¿depende la relación entre la exposición prenatal al THC y el desarrollo infantil del momento en que ocurre la exposición? Los investigadores que hicieron seguimiento a familias en Colorado descubrieron que varias asociaciones con la conducta eran más marcadas cuando la exposición al THC se prolongaba hasta el parto.1
Los hallazgos merecen atención, pero no demuestran que el cannabis cause TDAH ni permiten predecir el futuro de un niño en particular. Su principal aportación es mostrar cómo las mediciones biológicas repetidas pueden mejorar la investigación y, al mismo tiempo, poner de relieve por qué deben seguir ofreciéndose conversaciones de apoyo sobre el cannabis durante todo el embarazo.
Qué midió el estudio sobre el THC prenatal
La investigación, aceptada por The Journal of Pediatrics y disponible como prueba preliminar de la revista, examinó a 460 parejas de madres e hijos que participaron en el estudio Healthy Start. Los investigadores midieron el THC y sus metabolitos en la sangre materna aproximadamente a las 17 y 27 semanas de embarazo, y en la sangre del cordón umbilical al momento del parto.
La disponibilidad de muestras varió según el momento de medición: 460 participantes tuvieron mediciones a las 17 semanas, 434 a las 27 semanas y 238 al momento del parto. Se detectó exposición en aproximadamente el 8 %, el 6 % y el 5 %, respectivamente.
Cuando los niños tenían alrededor de cinco años, sus padres o cuidadores completaron la Lista de Verificación de la Conducta Infantil, un cuestionario estandarizado que abarca la atención, la regulación emocional, la agresividad y otras conductas. Los niños también realizaron evaluaciones en una tableta sobre flexibilidad cognitiva, control inhibitorio y lenguaje receptivo.
Esta distinción es importante. Los cuestionarios sobre la conducta y las tareas cognitivas examinan distintos aspectos del desarrollo. Un niño puede tener dificultades para regular la atención sin mostrar una diferencia medible en el vocabulario o en el desempeño en una tarea cognitiva específica.
Qué encontraron los investigadores sobre la atención y la conducta
Las asociaciones más marcadas se observaron, en general, entre los niños cuya exposición al THC se detectó al momento del parto. En comparación con los niños en quienes no se detectó exposición en ese momento, sus puntuaciones ajustadas en problemas de atención fueron 5,2 puntos más altas. Las puntuaciones de síntomas de TDAH fueron 2,4 puntos más altas, mientras que las puntuaciones de conducta externalizante, que reflejan dificultades dirigidas hacia el exterior, fueron 7,6 puntos más altas.
Se trató de diferencias en puntuaciones T estandarizadas, no de porcentajes ni de aumentos en la probabilidad de recibir un diagnóstico. El estudio describe estas puntuaciones con una media de referencia de 50 y una desviación estándar de 10.
| Medida conductual | Diferencia ajustada con exposición al THC al momento del parto | Intervalo de confianza del 95 % |
|---|---|---|
| Problemas de atención | +5,2 puntos en la puntuación T | De 2,3 a 8,0 |
| Síntomas de TDAH | +2,4 puntos en la puntuación T | De 0,9 a 3,8 |
| Conductas externalizantes | +7,6 puntos en la puntuación T | De 2,1 a 13,1 |
Los intervalos de confianza reflejan la incertidumbre en torno a cada diferencia estimada. Es importante señalar que las puntuaciones conductuales medias ajustadas de los niños expuestos se mantuvieron por debajo de los umbrales establecidos para derivarlos a una evaluación más exhaustiva. Esto no significa que las diferencias sean irrelevantes, pero impide interpretarlas como prueba de que el niño expuesto promedio tuviera un trastorno clínico.
Los análisis principales tampoco encontraron asociaciones claras con la flexibilidad cognitiva, el control inhibitorio ni el lenguaje receptivo. Estos resultados deben presentarse junto con los hallazgos conductuales, en lugar de quedar eclipsados por una afirmación general sobre alteraciones del desarrollo cerebral.
¿Es el final del embarazo un período crítico?
Hay una razón biológica para investigar el momento de la exposición. El sistema endocannabinoide contribuye a guiar el desarrollo cerebral, y el THC puede interactuar con los receptores que participan en ese proceso. Al final del embarazo, los circuitos cerebrales maduran rápidamente, por lo que ese período podría ser de mayor sensibilidad.
Sin embargo, una explicación plausible no equivale a un mecanismo demostrado. Este estudio no midió directamente los cambios en los circuitos cerebrales fetales.
También hay una explicación alternativa importante: la exposición al momento del parto podría identificar embarazos con una exposición más prolongada. Una asociación más marcada podría reflejar una exposición acumulada, un período tardío de especial sensibilidad o ambas cosas. Como las mediciones de exposición estaban correlacionadas a lo largo del embarazo, el estudio no puede distinguir claramente entre estas posibilidades.
Esta distinción aporta una perspectiva más práctica al artículo. Los resultados no establecen que exista un período seguro al principio del embarazo ni sugieren que el consumo ocasional antes de una semana determinada sea inocuo. Muestran por qué tratar la exposición prenatal al cannabis como un hecho que solo puede clasificarse con un sí o un no puede ocultar diferencias potencialmente importantes.
Por qué los biomarcadores en sangre mejoran la investigación sobre el cannabis
Muchos estudios sobre el embarazo dependen de que las personas recuerden y comuniquen su consumo de cannabis. Es posible que los investigadores no detecten la exposición si las participantes olvidan detalles, interpretan las preguntas de otra manera o temen ser juzgadas.
Los biomarcadores en sangre proporcionan un indicio objetivo de que el THC o sus metabolitos estaban presentes por encima del umbral de detección del laboratorio. Las mediciones repetidas aportan información sobre la persistencia que no pueden ofrecer un solo cuestionario o una única muestra.
Sin embargo, los biomarcadores no ofrecen un historial completo de la exposición. Este estudio carecía de información detallada sobre la potencia de los productos, la frecuencia de consumo y el método de consumo. Además, el tamaño relativamente reducido de los grupos expuestos impidió analizar de manera significativa cómo variaban los resultados según las concentraciones de biomarcadores.
El reciente análisis de MyCannabis sobre los obstáculos para avanzar en la investigación sobre el cannabis explica por qué obtener mejores pruebas requiere algo más que identificar un posible mecanismo biológico. En este caso, avanzar significa combinar las mediciones de laboratorio con información más precisa sobre los productos, los síntomas y las circunstancias del consumo.
Las limitaciones que subyacen a los hallazgos más sólidos
La limitación más importante es el reducido grupo en que se basaron los resultados relacionados con el parto: solo se detectó exposición en la sangre del cordón umbilical de 12 niños. Por eso, es esencial replicar estos resultados en muestras más grandes.
Los grupos de exposición también diferían en ingresos, nivel educativo, consumo de tabaco, alimentación y otras características. Los investigadores ajustaron los datos para tener en cuenta varios posibles factores de confusión, entre ellos la edad y el nivel educativo maternos, las enfermedades psiquiátricas, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Sin embargo, el ajuste estadístico no garantiza que se hayan eliminado todas las diferencias pertinentes.
Otras incertidumbres incluían el consumo de sustancias distintas del tabaco y el alcohol, la información incompleta sobre afecciones genéticas y la dependencia de los informes de los cuidadores sobre el comportamiento. Estas limitaciones no invalidan los hallazgos, sino que determinan el grado de confianza con que pueden interpretarse.
La reciente cobertura de MyCannabis sobre la exposición prenatal al cannabis y la conectividad cerebral infantil ilustra un enfoque de investigación complementario. Las técnicas de imagen permiten explorar posibles vías del desarrollo, mientras que el seguimiento conductual examina el funcionamiento cotidiano. Ninguno de estos enfoques, por sí solo, demuestra causalidad ni determina el resultado de un niño.
Cómo convertir la investigación en una atención prenatal de apoyo
Los autores sugieren que dejar de consumir cannabis en una etapa posterior del embarazo aún podría ser beneficioso. Es una conclusión constructiva, pero este no fue un ensayo sobre la interrupción del consumo. El estudio no determinó en qué medida dejarlo en una semana concreta modifica los resultados del desarrollo.
El mensaje práctico más importante es que una exposición previa no debe hacer que alguien sienta que las decisiones posteriores carecen de sentido. La atención prenatal ofrece oportunidades reiteradas para hablar de los síntomas, reevaluar el tratamiento y obtener apoyo.
Las recomendaciones sobre el cannabis para 2025 del American College of Obstetricians and Gynecologists aconsejan dejar de consumirlo durante el embarazo y destacan la importancia de adoptar enfoques de apoyo. También distinguen entre la detección mediante una conversación y las pruebas biológicas, y recomiendan que estas últimas no se utilicen para evaluar el consumo de cannabis.
Esta distinción es importante: las pruebas de laboratorio pueden fortalecer un estudio de investigación realizado con consentimiento sin convertirse en la base preferida de las conversaciones clínicas de rutina.
En una conversación útil con un profesional de atención prenatal se pueden abordar estos temas:
- Para qué se consume cannabis, por ejemplo, para tratar las náuseas, las dificultades para dormir o la ansiedad.
- Qué alternativas cuentan con información de seguridad mejor establecida durante el embarazo.
- Qué tipo de apoyo práctico podría facilitar la reducción o interrupción del consumo.
Este enfoque aborda tanto el motivo del consumo como la exposición en sí. Limitarse a aconsejar a alguien que deje de consumir no resuelve un aspecto importante si el síntoma que motivó el consumo sigue sin tratarse.
Por qué el CBD y los comestibles no son alternativas al cannabis durante el embarazo cuya seguridad esté establecida
El análisis de Healthy Start se centró en la exposición al THC. No demostró que cambiar al CBD, las gomitas u otro producto protegiera el desarrollo fetal.
Las recomendaciones de Health Canada sobre el embarazo, actualizadas en octubre de 2026, indican que no se ha establecido una cantidad segura de cannabis. También explican que el THC y el CBD atraviesan la placenta y que los comestibles y el vapeo no son alternativas más seguras que fumar durante el embarazo.
La oportunidad que surge de esta investigación consiste en lograr una mayor precisión: medir la exposición con más claridad, distinguir con más cuidado entre el comportamiento y la cognición, y ofrecer apoyo que tenga en cuenta por qué las personas consumen cannabis. Para las familias, los hallazgos respaldan las conversaciones informadas y la continuidad de la atención, sin presentar una asociación observada en un grupo como un pronóstico para un niño en particular.
Referencias:
1 Moore, B. F., Crume, T., Wilkening, G., Mueller, N. T., Dabelea, D., Sempio, C., Klawitter, J., & Christians, U. (2026). Exposición prenatal a delta 9-tetrahydrocannabinol y neurodesarrollo infantil: un análisis de ventanas críticas. The Journal of Pediatrics. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2026.115363












