Investigación sobre cannabis
El CBG puede amplificar la señalización de la adenosina a través de los receptores A3

El cannabigerol se presenta con frecuencia como el “cannabinoide madre” porque su precursor ácido ayuda a la planta de cannabis a producir varios cannabinoides más conocidos. Esa descripción explica de dónde proviene el CBG, pero dice muy poco sobre lo que el compuesto podría hacer realmente dentro del cuerpo.
Un nuevo estudio de laboratorio publicado en Pharmacological Research1 apunta a una posibilidad más útil. Los investigadores descubrieron que el CBG y el cannabidiol pueden influir en el receptor humano de adenosina A3, un receptor celular involucrado en la inflamación, la señalización del dolor, la actividad inmune y las respuestas al estrés tisular. El CBG produjo el efecto más fuerte, haciendo que las células fueran dramáticamente más sensibles a la adenosina bajo las condiciones probadas.
Esto no significa que se haya demostrado que el CBG alivie el dolor, suprima la inflamación o proteja el tejido humano. Los experimentos utilizaron células modificadas y simulaciones por computadora en lugar de pacientes o productos de consumo. Lo que aportan es un mecanismo nuevo y plausible que podría ayudar a explicar por qué el CBG produce efectos diferentes en distintos contextos biológicos.
Qué hace la adenosina en el cuerpo
La adenosina es una molécula que se produce de forma natural en todo el cuerpo. Ayuda a regular la actividad neuronal, el flujo sanguíneo, las respuestas inmunes, el metabolismo y la manera en que los tejidos reaccionan al estrés. Su concentración local puede aumentar durante la inflamación, la falta de oxígeno, una lesión y una intensa actividad celular.
La adenosina envía señales a través de cuatro familias de receptores llamadas A1, A2A, A2B y A3. Cada receptor puede producir efectos diferentes según el tejido, la química circundante y la condición de salud. El receptor A3 está menos caracterizado que algunos de sus parientes, pero ha despertado interés como objetivo potencial en enfermedades inflamatorias, dolor crónico, lesiones isquémicas y la investigación del cáncer. El Instituto Nacional de EE. UU. de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales incluso ha descrito moduladores alostéricos positivos del receptor A3 como herramientas de investigación potenciales para varias áreas terapéuticas.
Ese contexto más amplio es importante. Los cannabinoides se discuten habitualmente a través del sistema endocannabinoide, especialmente los receptores CB1 y CB2. Sin embargo, el CBD y el CBG son farmacológicamente activos en múltiples objetivos. Investigaciones recientes cubiertas por MyCannabis han examinado CBG y actividad inflamatoria en modelos de artritis reumatoide, mientras que otros estudios han explorado sus efectos sobre las vías de serotonina, adrenérgicas y de los receptores transitorios potenciales. El nuevo estudio añade el receptor A3 a ese mapa en expansión.
El CBG pareció amplificar una señal existente
Los investigadores utilizaron células de ovario de hámster chino modificadas para expresar el receptor humano A3. Midieron el monofosfato cíclico de adenosina, o cAMP, una molécula mensajera que varía cuando el receptor activa su vía de señalización asociada.
El CBD y el CBG redujeron ambos la acumulación de cAMP estimulada por forskolina. El efecto desapareció en células sin el receptor humano A3 y fue bloqueado por PSB-10, un antagonista selectivo del receptor A3. Un antagonista del receptor A2A no lo bloqueó. En conjunto, esos controles respaldan la conclusión de que la respuesta observada dependía de la actividad del receptor A3 en este sistema experimental.
El CBG fue más potente que el CBD. Su concentración inhibitoria media (IC50) fue de 0,130 micromolar, comparada con 1,05 micromolar para el CBD. Por lo tanto, el CBG fue aproximadamente ocho veces más potente según esta medida, aunque ambos cannabinoides lograron respuestas máximas bastante comparables cuando se probaron por separado.
| Condición del estudio | IC50 aparente de adenosina | Respuesta inhibitoria máxima |
|---|---|---|
| Adenosina sola | 138 ± 49 nM | 60 ± 4% |
| Adenosina con 100 nM CBD | 42 ± 20 nM | 50 ± 2% |
| Adenosina con 100 nM CBG | 1.0 ± 0.2 nM | 83 ± 2% |
El resultado más llamativo apareció cuando el CBG se combinó con adenosina. Añadir 100 nanomolares de CBG redujo la concentración aparente de adenosina necesaria para una respuesta media de 138 nanomolares a 1 nanomolar. Eso corresponde a un aumento aproximado de 138 veces en la potencia aparente de la adenosina. El CBG también incrementó la respuesta inhibitoria máxima del 60 % al 83 %.
El CBD también modificó la respuesta a la adenosina, pero de forma más modesta. Redujo el IC50 aparente a 42 nanomolares mientras disminuía la respuesta máxima al 50 %. Ese contraste sugiere que el CBD y el CBG no deben considerarse intercambiables simplemente porque ninguno es intoxicante.
Por qué importa la analogía del amplificador de señal
Un agonista de receptor convencional puede imaginarse como una llave que activa una cerradura. Los resultados del CBG apuntan a algo más dependiente del contexto. El CBG puede activar el receptor A3 bajo una condición mientras modifica la forma en que el receptor responde a la adenosina cuando la molécula de señalización natural ya está presente.
El acoplamiento computacional y las simulaciones de dinámica molecular ofrecieron una posible explicación. Sin adenosina, se predijo que el CBD y el CBG ocuparían la región de unión primaria del receptor. Cuando la adenosina ocupó ese sitio, el CBG mantuvo una posición secundaria estable en todas las réplicas de la simulación. Los investigadores proponen que esta pose secundaria podría reorganizar sutilmente los contactos entre la adenosina y el receptor, mejorando la señal en lugar de simplemente reemplazar la adenosina.
En términos prácticos, el CBG puede comportarse menos como un interruptor independiente de encendido/apagado y más como un amplificador cuyo efecto depende de la señal ya presente. Ese concepto podría ayudar a explicar por qué los efectos de los cannabinoides varían según el tipo de tejido, la inflamación, la abundancia de receptores y el estrés fisiológico. También cuestiona la expectativa de que un cannabinoide deba producir un efecto consistente en todo el cuerpo.
Este carácter de múltiples objetivos ya es visible en otras evidencias. Un informe reciente de MyCannabis sobre efectos antipsicóticos similares de CBG en ratones destacó mecanismos adrenérgicos y relacionados con la serotonina. La investigación sobre combinaciones de cannabinoides también muestra cómo los resultados pueden surgir de interacciones entre varios compuestos y sistemas de señalización, más que de una única vía de receptores.
¿Podría esto traducirse en una mejor salud?
Posiblemente, pero esa conclusión está varios pasos más allá de la evidencia. La señalización del receptor A3 ha sido investigada en relación con la inflamación, el dolor persistente, la regulación inmunitaria, la protección tisular y la remodelación asociada a enfermedades. Una revisión de control del dolor mediado por el receptor A3 describe hallazgos preclínicos alentadores, particularmente para el dolor neuropático e inflamatorio. La capacidad del CBG para potenciar la señalización de la adenosina podría eventualmente resultar relevante para algunos de esos procesos.
Los hallazgos sugieren varias posibilidades de investigación:
- Desarrollar compuestos derivados del CBG que modulen la señalización del A3 de manera más selectiva
- Probar si el mecanismo funciona en células y tejidos humanos nativos
- Explorar si los niveles locales de adenosina predicen cuándo el CBG tiene efecto
- Investigar la inflamación, el dolor y la lesión tisular sin asumir un resultado universal
Ninguna de estas posibilidades establece que un aceite de CBG, comestible, flor u otro producto comercial producirá una respuesta terapéutica. Un efecto a nivel de receptor puede desaparecer durante la digestión, el metabolismo, la distribución o la eliminación. La concentración relevante podría nunca alcanzar el tejido objetivo. Otros cannabinoides y compuestos vegetales pueden fortalecer, debilitar o alterar el efecto.
El receptor A3 tampoco es un interruptor universal de salud. Incrementar su actividad podría ser útil en un tejido o estado de enfermedad y perjudicial en otro. La biología de la adenosina cambia con la inflamación, la disponibilidad de oxígeno, la densidad de receptores y la expresión de otros subtipos de receptores. Por eso un cambio de 138 veces en el laboratorio, aunque científicamente notable, no puede convertirse en una dosis para el consumidor ni en una afirmación de que el CBG es 138 veces más eficaz en cualquier aspecto en las personas.
Límites importantes de la investigación
El estudio midió una respuesta de cAMP aguas abajo en lugar de una interacción directa con la proteína G. El CBD y el CBG se probaron cada uno a una sola concentración en los experimentos de combinación con adenosina, lo que impidió un análisis cuantitativo completo de su comportamiento modulador.
Los investigadores tampoco demostraron directamente dónde se une cada cannabinoide. La posición secundaria propuesta para el CBG proviene de modelado computacional. Es una explicación creíble y verificable, pero no constituye una prueba estructural. No se realizaron comparaciones completas entre los receptores A1, A2A, A2B y A3, por lo que la selectividad de los receptores sigue sin resolverse.
Lo más importante, las células ováricas modificadas no reproducen la complejidad de un sistema nervioso, cardiovascular o inmunitario humano. Los experimentos utilizaron cannabinoides purificados, no extractos de cannabis ricos en CBG, y no determinaron si concentraciones fisiológicamente alcanzables podrían reproducir la respuesta. Investigaciones farmacocinéticas recientes siguen subrayando cuánto se desconoce acerca de cómo CBG se desplaza y afecta a los organismos vivos.
La investigación sobre CBG avanza más allá de etiquetas simples
La verdadera contribución del estudio no es la prueba de un nuevo tratamiento con CBG. Es un marco más sólido para preguntar por qué el CBG puede comportarse de manera diferente en distintos entornos biológicos. Si el CBG puede responder al estado de ocupación de un receptor y remodelar la acción de una molécula endógena, su farmacología no puede entenderse únicamente enumerando los receptores que activa.
La investigación futura necesitará experimentos de unión directa, mediciones de la señalización temprana del receptor, comparaciones entre todos los subtipos de receptores de adenosina y estudios en tejidos y animales nativos. Eventualmente, se requerirían ensayos controlados en humanos para vincular el mecanismo con los síntomas o los resultados clínicos.
Para la persona promedio, la conclusión responsable es sencilla: el CBG puede interactuar con un sistema de señalización relevante para la salud de una manera más sofisticada de lo que se reconocía antes, pero el estudio no demuestra que consumir CBG mejore la salud. Proporciona a los científicos un mecanismo prometedor para probar, no a los consumidores una terapia comprobada.
Referencias:
1 Serrano-Marín, J., Navarro, G., Sánchez de Medina, V., Ferreiro-Vera, C., Lillo, J., & Franco, R. (2026). Cannabinoides como moduladores dependientes del contexto de los receptores de adenosina A3: posibles mecanismos ortostéricos y alostéricos. Pharmacological Research, 109641. https://doi.org/10.1016/j.phrs.2026.109641












