Investigación sobre cannabis
¿El CBD minimiza los efectos nocivos del THC? Un estudio dice que no

Una de las discusiones más largas en la investigación de cannabis medicinal es si el cannabidiol (CBD) puede contrarrestar los efectos negativos del tetrahidrocannabinol (THC). Durante años, muchos científicos y consumidores han creído que el CBD reduce la ansiedad, la paranoia y otras reacciones adversas causadas por el THC, lo que hace que el cannabis sea más tolerable. Algunos estudios han sugerido que esto es cierto, particularmente cuando la proporción de CBD a THC es alta. Pero el jurado científico todavía no se ha pronunciado.
Agregar CBD a los productos de THC podría influir en cómo los reguladores definen los límites seguros de THC, pero solo si los efectos protectores son consistentes y basados en evidencia. Un estudio reciente1 publicado en Neuropsychopharmacology desafía esta creencia de larga data, al no encontrar pruebas de que el CBD reduzca los daños relacionados con el THC.
El estudio de Neuropsychopharmacology de 2022
Los investigadores realizaron un ensayo doble ciego cruzado para probar diferentes proporciones de THC:CBD. El estudio incluyó a 46 participantes sanos que eran usuarios infrecuentes de cannabis. En cuatro visitas, los participantes vaporizaron cannabis con diferentes concentraciones de THC y CBD en orden aleatorio. Las proporciones probadas incluyeron 1:1, 1:2 y 1:3.
Incluso en una proporción de 3:1 de CBD:THC, el CBD no alteró los efectos placenteros subjetivos del THC ni redujo los efectos adversos como la ansiedad o la paranoia. Basándose en esto, los investigadores concluyeron que el CBD no debe considerarse un factor crítico para definir una unidad estándar de THC o para determinar la seguridad de los productos de cannabis.
¿Pueden cambiar las proporciones más altas de CBD:THC la experiencia?
Si bien el estudio descartó los efectos protectores del CBD en proporciones de hasta 3:1, la evidencia de otras investigaciones sugiere que proporciones mucho más altas —por encima de 10:1— podrían cambiar la ecuación. El CBD y el THC interactúan con el receptor CB1, pero de maneras muy diferentes. El THC se une directamente al sitio ortostérico del CB1, produciendo sus conocidos efectos psicoactivos. El CBD, por otro lado, se une indirectamente a sitios alostéricos, modulando la actividad del receptor de una manera menos predecible.
Esto significa que el CBD puede embotar o sesgar la señalización del receptor CB1, lo que podría influir en cómo se experimenta el THC. Informes preliminares con cepas y extractos de cannabis con alto contenido de CBD muestran menos efectos adversos relacionados con el THC. Sin embargo, los críticos argumentan que esto puede deberse simplemente a las cantidades absolutas más bajas de THC en los productos con alto contenido de CBD, en lugar de que el CBD neutralice activamente los efectos del THC. Se necesitan estudios más rigurosos antes de que se pueda dar una guía clara.
¿Qué significa esto para la política y los consumidores de cannabis?
Las implicaciones de estos hallazgos se extienden más allá de la ciencia hacia la política de salud pública. Si el CBD no puede contrarrestar de manera fiable los riesgos del THC, los reguladores pueden necesitar reconsiderar cómo etiquetan y regulan los productos de cannabis. Para los consumidores, la moraleja es ser cautelosos: mientras que los productos de cannabis con alto contenido de CBD pueden sentirse “más suaves”, esto puede no deberse a que el CBD los proteja, sino simplemente a que hay menos THC involucrado.
Por ahora, los investigadores enfatizan que se necesita mucho más estudio antes de que podamos decir con confianza si el CBD hace que el THC sea más seguro. Hasta entonces, los consumidores deben abordar los productos con alto contenido de THC con cuidado y no confiar en el CBD como una red de seguridad.
Referencias:
1. Englund, A., Oliver, D., Chesney, E. et al. ¿Hace el cannabidiol que el cannabis sea más seguro? Un ensayo aleatorio, doble ciego, de cruzamiento de cannabis con cuatro proporciones diferentes de CBD:THC. Neuropsychopharmacol. 48, 869–876 (2023). https://doi.org/10.1038/s41386-022-01478-z












