Salud y bienestar
Cannabis y Cáncer: Revisión de un Médico de la Evidencia

“Cerca del 40% de hombres y mujeres desarrollarán cáncer en su vida, y casi dos tercios morirán por ello. Detengamos el cáncer antes de que nos detenga.”
Dr. Billy Njuguna
El interés y el uso de cannabis entre los pacientes con cáncer y los cuidadores están en aumento. Sin embargo, la disponibilidad de investigaciones de alta calidad en muchas áreas es limitada, lo que lleva a la hesitación y la incomodidad entre la mayoría de los proveedores de atención médica. Aunque todavía enfrentamos desafíos para determinar resultados concretos, podemos ofrecer algunas orientaciones y iniciar activamente discusiones con los pacientes y sus familias sobre el cannabis.
Hasta la fecha, no hay evidencia concreta que demuestre que el cannabis pueda curar efectivamente cualquier tipo de cáncer. Estudios preliminares han demostrado que los cannabinoides pueden ejercer efectos inhibitorios sobre la progresión del tumor a través de múltiples mecanismos, como la inducción de apoptosis, o muerte celular programada, en las células cancerosas. Al desencadenar la apoptosis, los cannabinoides desempeñan un papel crucial en detener el crecimiento y la propagación de las células cancerosas. Además, los cannabinoides han demostrado ser efectivos para inhibir la proliferación de células cancerosas, lo que dificulta aún más la progresión de los tumores. Estas acciones combinadas destacan el potencial significativo de los cannabinoides en la lucha contra el cáncer y la supresión de su avance.
Además, numerosos estudios respaldan la eficacia del cannabis en el manejo de varios síntomas asociados con el cáncer y su tratamiento, como las náuseas causadas por la quimioterapia y el dolor relacionado con el cáncer. Aunque actualmente no hay formulaciones y pautas de dosificación establecidas para los clínicos, prestar atención a los niveles de cannabinoides y terpenos y ser conscientes de los riesgos asociados con cada uno puede ayudar a minimizar el daño potencial. A continuación, se presentan algunas formas en que el cannabis ha sido explorado en relación con el cáncer:
Cannabis y Náuseas y Vómitos Inducidos por Quimioterapia
Las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia (CINV) son un efecto secundario común experimentado por los pacientes con cáncer que reciben tratamiento de quimioterapia. Existe un interés creciente en el uso de cannabis, particularmente cannabinoides como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), como un tratamiento potencial para el CINV.
Se han realizado varios ensayos clínicos para evaluar el uso de cannabis o cannabinoides en el manejo de las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia (CINV). Estos ensayos tienen como objetivo evaluar la eficacia y la seguridad de los tratamientos basados en cannabis para esta indicación específica. Los cannabinoides en el cannabis interactúan con el sistema endocannabinoide del cuerpo, que desempeña un papel en la regulación de las náuseas y los vómitos.
A continuación, se presentan algunos ejemplos:
Un estudio aleatorizado y controlado con placebo publicado en el New England Journal of Medicine en 1975 examinó los efectos del THC en el CINV. El estudio encontró que el THC redujo significativamente las náuseas y los vómitos en los pacientes de quimioterapia en comparación con el placebo.
Un estudio preliminar que examinó la seguridad y la eficacia del extracto de cannabis oromucosal en el CINV mostró resultados positivos. El estudio se publicó en el British Journal of Clinical Pharmacology en 2010.
Una revisión sistemática publicada en 2020 analizó los resultados de 23 ensayos controlados aleatorios que involucraron a más de 3.000 pacientes. La revisión encontró que los medicamentos basados en cannabis, incluyendo el THC y las combinaciones de THC: CBD, fueron más efectivos que el placebo para reducir las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia. Sin embargo, la calidad de la evidencia varía entre los estudios, y se necesita más investigación para determinar la dosificación, las formulaciones y los efectos a largo plazo óptimos.
Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en 2020 investigó el uso de una combinación de THC: CBD oral en el CINV. El estudio encontró que la combinación de THC: CBD fue más efectiva que el placebo para reducir el CINV y mejorar la calidad de vida en los pacientes que recibían quimioterapia moderada o muy emetogénica.
La inclusión de la combinación de THC: CBD junto con los medicamentos antieméticos estándar resultó en una disminución notable de las náuseas y los vómitos, aunque con la aparición de efectos secundarios adicionales. Curiosamente, la mayoría de los participantes expresaron una preferencia por la combinación de THC: CBD sobre un placebo. Estos hallazgos alentadores llevaron al equipo a proceder con el reclutamiento de 170 participantes adicionales para lograr el tamaño de muestra requerido para un estudio de fase III concluyente que utilice un diseño de grupo paralelo.
Un ensayo clínico de fase III publicado en el Journal of Clinical Oncology en 2016 evaluó la eficacia y la seguridad del THC oral (dronabinol) en combinación con la terapia antiemética estándar. El estudio encontró que el THC mejoró significativamente las tasas de respuesta completa (no hubo vómitos ni se utilizó medicación de rescate) en comparación con el placebo en los pacientes que recibían quimioterapia muy emetogénica.
En algunos países donde el cannabis medicinal es legal, los proveedores de atención médica pueden recetar medicamentos basados en cannabis específicamente para el manejo del CINV. Sin embargo, la disponibilidad y las regulaciones que rodean el cannabis medicinal pueden variar, por lo que es esencial consultar con un profesional de la salud o un oncólogo para obtener orientación.
Es importante tener en cuenta que, aunque el cannabis puede proporcionar alivio para algunos pacientes, puede no ser efectivo para todos. Las respuestas individuales al cannabis pueden variar, y algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios como somnolencia, mareo o cambios en el estado de ánimo o la percepción.
Cannabis y Supresión de Tumores
La investigación preliminar indica que ciertos cannabinoides pueden poseer propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas. Estos compuestos pueden potencialmente inhibir el crecimiento de las células cancerosas o inducir apoptosis (muerte celular) en ciertos tipos de cáncer. En esta sección, desglosaremos los diferentes mecanismos a través de los cuales los cannabinoides, en particular el THC y el CBD, ejercen sus efectos anti-tumorales. Estos mecanismos se destacaron en un artículo titulado “Mecanismos anticancerígenos de los cannabinoides” de investigadores canadienses que se publicó en 2016 en Current Oncology.
Inhibición del crecimiento del tumor
Numerosos estudios preclínicos que utilizan cultivos celulares y modelos animales han demostrado que los cannabinoides, particularmente el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), pueden inhibir el crecimiento de varios tipos de tumores, incluyendo cáncer de mama, pulmón, próstata, colon y cerebro. Se ha encontrado que estos cannabinoides inducen la muerte celular (apoptosis), inhiben la proliferación celular y deterioran la angiogénesis tumoral (formación de nuevos vasos sanguíneos que abastecen a los tumores).
Efectos anti-metastásicos
Algunos estudios sugieren que los cannabinoides pueden impedir la metástasis (diseminación) de las células cancerosas. La investigación realizada en modelos animales ha demostrado que los cannabinoides pueden inhibir la migración y la invasión de las células tumorales, reduciendo su capacidad para metastatizar a otras partes del cuerpo.
Inducción de la autofagia
La autofagia es un proceso celular que implica la degradación y el reciclaje de componentes dañados o disfuncionales dentro de las células. Desempeña un papel en la supresión del tumor al promover la muerte celular y evitar la supervivencia de las células cancerosas. Se ha encontrado que los cannabinoides inducen la autofagia en las células cancerosas, lo que podría contribuir a sus efectos anti-tumorales.
Mejora de la eficacia de la quimioterapia
Algunos estudios han sugerido que los cannabinoides pueden mejorar la eficacia de los medicamentos de quimioterapia. Al actuar sinérgicamente con ciertos agentes quimioterápicos, los cannabinoides podrían mejorar su actividad anti-cancerígena mientras reducen sus efectos secundarios.
Modulación del sistema inmunológico
Los cannabinoides pueden interactuar con el sistema inmunológico y modular las respuestas inmunológicas. La evidencia emergente sugiere que los cannabinoides podrían ejercer efectos anti-tumorales a través de mecanismos inmunomediados, como la promoción de respuestas inmunológicas anti-tumorales o la supresión de factores inmunosupresores dentro del microentorno tumoral.
Es importante tener en cuenta que, aunque los hallazgos de los estudios preclínicos son prometedores, se necesita más investigación para comprender completamente el potencial de los cannabinoides para la supresión de tumores en humanos. Los ensayos clínicos están en marcha para investigar la seguridad y la eficacia de las terapias basadas en cannabinoides en pacientes con cáncer.
Cannabis y Control del Dolor en Pacientes con Cáncer
El cannabis ha ganado una atención significativa como una posible opción de tratamiento para el manejo del dolor en el cáncer. Varios estudios han proporcionado evidencia que respalda su eficacia para aliviar el dolor asociado con el cáncer. A continuación, se presentan algunos ejemplos notables:
Un estudio publicado en el Journal of Pain and Symptom Management en 2019 encontró que los pacientes con cáncer que utilizaron cannabis experimentaron una reducción significativa en la intensidad del dolor en comparación con aquellos que no utilizaron cannabis. El estudio también señaló que el cannabis fue bien tolerado y no resultó en efectos secundarios graves. Estos hallazgos sugieren que el cannabis puede ser una terapia valiosa para los pacientes con cáncer que luchan con el manejo del dolor.
Además de los beneficios informados por los pacientes, la investigación científica también ha arrojado luz sobre los mecanismos potenciales a través de los cuales el cannabis puede aliviar el dolor en el cáncer.
El cuerpo humano tiene un sistema endocannabinoide, que desempeña un papel crucial en la regulación de varios procesos fisiológicos, incluyendo la percepción del dolor. El cannabis contiene compuestos llamados cannabinoides, como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), que interactúan con el sistema endocannabinoide. Los estudios preclínicos han demostrado que estos cannabinoides pueden modular las vías del dolor y reducir las señales de dolor. Esta evidencia biológica respalda aún más el uso del cannabis para el manejo del dolor relacionado con el cáncer.
Una revisión selectiva de 2017 publicada en los Anales de Medicina Paliativa de Canadá encontró que el cannabis fue útil para reducir el dolor en el cáncer avanzado. Una revisión reciente de 2023 del Registro de Cannabis mostró resultados similares; las cepas equilibradas de THC: CBD proporcionaron un mejor alivio del dolor en comparación con las cepas dominantes de THC o CBD. Se observaron eventos adversos mínimos. Los resultados de este estudio se publicaron en BMJ Supportive & Palliative Care en mayo de 2023. Los investigadores de ambos estudios recomendaron ensayos clínicos aleatorizados para obtener una imagen más clara.
Aunque se necesita más investigación para determinar la dosificación, las formulaciones y los efectos a largo plazo óptimos, la evidencia existente proporciona una base prometedora para considerar el cannabis como una opción viable en el cuidado integral de los pacientes con cáncer que experimentan dolor.
Cannabis y Cachexia
La cachexia, un síndrome de desgaste severo caracterizado por la pérdida de peso y la pérdida de masa muscular, es una complicación común en condiciones como el cáncer, el VIH/SIDA y ciertas enfermedades crónicas. La evidencia emergente sugiere que el cannabis puede tener beneficios potenciales en el manejo de la cachexia. Los cannabinoides presentes en el cannabis, particularmente el tetrahidrocannabinol (THC), han sido encontrados para estimular el apetito y aumentar la ingesta de alimentos.
Un estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology en 2018 encontró que los pacientes con cáncer que tenían cachexia y que utilizaron cannabis experimentaron una mejora en el apetito y ganaron peso en comparación con aquellos que no utilizaron cannabis. Estos hallazgos sugieren que el cannabis puede tener un papel en la lucha contra la pérdida de peso asociada con la cachexia.
El sistema endocannabinoide, que regula varios procesos fisiológicos, incluyendo el apetito y el metabolismo, se cree que desempeña un papel significativo en los efectos del cannabis sobre la cachexia. La activación de los receptores cannabinoides en el cerebro y los tejidos periféricos por los compuestos del cannabis puede modular el apetito y la ingesta de alimentos. Además, los estudios preclínicos han demostrado que los cannabinoides pueden estimular la liberación de hormonas y neuropéptidos involucrados en la regulación del apetito. Esta evidencia respalda el potencial del cannabis como una opción terapéutica para el manejo de la cachexia y la mejora del estado nutricional en personas con esta condición.
Cannabis y Ansiedad
La ansiedad es uno de los síntomas más perturbadores en el cáncer avanzado. Incluso aquellos con cánceres tratables son propensos a vivir con miedo a la muerte de que el cáncer regrese. Por lo tanto, todos los pacientes con cáncer necesitan recibir algún tipo de terapia de apoyo que incluya el manejo de la ansiedad.
El sistema endocannabinoide, que interactúa con los cannabinoides en el cannabis, desempeña un papel complejo en la regulación de las respuestas de ansiedad. Los estudios preliminares han demostrado que el sistema endocannabinoide modula el comportamiento relacionado con la ansiedad, lo que sugiere que los cannabinoides en el cannabis pueden impactar la ansiedad a través de este sistema. Algunas investigaciones sugieren que el CBD, en particular, puede interactuar con receptores específicos en el sistema endocannabinoide para reducir la ansiedad. Por ejemplo, una gran serie de casos de 2019 que involucró a 103 pacientes adultos encontró que el CBD fue efectivo para reducir la ansiedad y mejorar el sueño.
Sin embargo, los mecanismos exactos subyacentes a los efectos del cannabis en la ansiedad aún están siendo estudiados, y se necesita más investigación para comprender completamente sus beneficios y riesgos potenciales.
Conclusión
El uso del cannabis en el manejo del cáncer tiene un gran potencial y ha ganado una atención creciente en los últimos años. La evidencia emergente sugiere que los cannabinoides derivados del cannabis pueden desempeñar un papel beneficioso en el manejo de síntomas relacionados con el cáncer, como el dolor y la cachexia. Los estudios preliminares también han demostrado el potencial del cannabis en la supresión de tumores.
Sin embargo, la necesidad de explorar más a fondo el cannabis y sus componentes a través de ensayos clínicos rigurosos no puede ser enfatizada lo suficiente. A medida que el campo sigue evolucionando, la investigación en curso proporcionará una comprensión más completa de los beneficios potenciales, los riesgos y la utilización óptima del cannabis como parte de un enfoque multidisciplinario para el cuidado del cáncer.












